Héroes anónimos

 

El pasado viernes 28 de junio falleció Don Hugo Obrador Rousseau, arquitecto de profesión y maulino de corazón, hombre de profundas convicciones que, nacidas de su fe, las trataba de llevar a la práctica en toda su vida. Su capacidad de admiración, gratitud y compromiso lo llevaron a desarrollar diversas acciones en pos de la defensa de la dignidad de la persona humana, que muchas veces pusieron en riesgo su propia vida.

Proveniente de una familia de agricultores de Molina, estudió arquitectura en la Universidad de Chile. Una de sus primeras labores profesionales fue en Valdivia, tras el terremoto del año 60, dónde apoyó en la reconstrucción de la ciudad dada la magnitud y consecuencias del sismo. Esta actividad lo marcó profundamente, fundamentalmente en su compromiso social. En Talca dirigió la Corporación de la Vivienda, actualmente conocido como Serviu. Estando ahí vivió el golpe militar de 1973, situación que lo puso en la vereda de la defensa de las personas que eran perseguidas por la dictadura. Eso lo llegó a integrar la lista negra de las autoridades de la época, situación que, gracias a la intervención del Obispo Carlos González, no pasó a mayores.

Colaboró con el Comité Pro Paz, el cual se transformaría posteriormente en La Vicaría de la Solidaridad, junto con ayudar en la construcción y mantención de la Casa de Enfermos Terminales Padre Manolo. Asumió la conducción de Fundación CRATE, institución de apoyo a los campesinos de la región del Maule. Apoyó constantemente los comedores solidarios que, en forma anónima, entrega almuerzo a más de 500 personas diariamente en el barrio norte de Talca. Además, fue miembro del directorio del CFT San Agustín del Maule hasta su partida. Asimismo, en el ámbito privado, junto a sus seres queridos formó una empresa constructora de importancia regional y extra regional.

Nuestra sociedad está llena de héroes anónimos, gente común y corriente con altos valores éticos y morales, con una responsabilidad social, solidaridad, respeto, humanidad, comprensión y empatía que refleja su compromiso con la vida, propia y de los demás. Así era Don Hugo, quien en forma silenciosa pasó haciendo el bien, especialmente a los más necesitados de nuestra región. Cultivó una vida familiar de profundos valores cristianos, marcada por la entrega de ayuda y colaboración contante a personas e instituciones solidarias en forma anónima, desinteresadamente. Una persona agradecida de la vida.

 

 



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